Nuestra forma de trabajar

Integrando Ciencia y Empatía

En las terapias ponemos en práctica todas aquellas herramientas que hemos ido adquiriendo a través de nuestras formaciones y de la experiencia.

Y también todas las que llegarán, porque este es un camino de aprendizaje continuo y cada una de ellas puede aportar algo importante a nuestra forma de acompañar a los gatos y a sus familias.

1. La biología nos ayuda a entender por qué los gatos son como son.

Cómo funciona su organismo, cómo se ve afectado por el ambiente, qué papel ocupan en el ecosistema y cómo su evolución sigue determinando buena parte de su comportamiento actual.

Porque, aunque hoy vivan con nosotros en el sofá, siguen conservando muchas de las características de aquellos gatos que aprendieron a sobrevivir en entornos completamente diferentes.

Llevar todo ese conocimiento a su vida actual es indispensable para su bienestar.

2. La especialización en etología aplicada nos permite comprender el comportamiento felino en distintas situaciones y evaluar su entorno para conocer cómo está afectando a su bienestar.

Esto hace que no nos centremos únicamente en la conducta que preocupa a la familia, sino también en las necesidades del gato, en lo que ocurre a su alrededor y en todo aquello que puede estar influyendo en lo que vemos.

3. La terapia felina, gracias a Laura Trillo, terminó de abrirme los ojos y ayudó a integrar todo ese conocimiento desde otro lugar.

El gato no es solo un animal que realiza determinadas conductas.

Es un ser que siente, que se comunica y que, como todos, tiene su propia opinión sobre lo que ocurre y sus propias necesidades.

Parece bastante lógico cuando lo leemos, ¿verdad?

Pero… ¿sabéis realmente cómo es la personalidad de vuestro gato? ¿Qué es lo que más le gusta hacer? ¿Qué teme? ¿Qué le molesta? ¿Necesita todo lo que forma parte de su vida?

Ahí empieza buena parte del trabajo.

Una mirada integrativa

Además, seguimos aprendiendo sobre herramientas complementarias como nutrición, gestión emocional, terapias complementarias y cualquier otro recurso que pueda ser útil para el gato o para su familia.

No se trata de cerrarnos a una sola forma de hacer las cosas, sino de conocer distintas posibilidades, mantenernos actualizados y valorar qué puede aportar cada una dentro de un caso concreto.

Siempre teniendo claro hasta dónde llega nuestra labor y cuándo es necesario trabajar junto al equipo veterinario u otros profesionales.